Desglosamos cada concepto y te explicamos qué pagas y por qué.
Contratos claros, sin cláusulas de salida escondidas en la letra pequeña.
Una persona lleva tu cuenta. No un número de expediente rotando.
Estudiamos tu consumo real antes de proponerte nada.
No. El cambio es un trámite administrativo entre compañías y no implica ninguna intervención física en tu instalación. No hay corte, no viene nadie a casa y no hay que tocar el contador. Nosotros gestionamos todo el proceso con la distribuidora.
El plazo habitual es de unos días hábiles desde que se formaliza el contrato, y siempre se hace efectivo en un ciclo de facturación completo. Te confirmamos por escrito la fecha exacta de activación en cuanto la distribuidora la valida.
Una factura reciente de tu suministro actual. Con ella vemos el CUPS, la tarifa de acceso, la potencia contratada y tu histórico de consumo, que es lo que permite hacer una propuesta seria en lugar de una estimación al aire.
Nuestros contratos no incluyen cláusula de permanencia. Puedes cambiar de comercializadora cuando quieras, siguiendo el procedimiento regulado y sin penalización por nuestra parte. Todo queda reflejado por escrito en el contrato.
La distribuidora de tu zona, que es siempre la misma independientemente de con quién contrates el suministro. Nosotros te facilitamos su teléfono de averías y hacemos seguimiento de la incidencia contigo si lo necesitas.